lunes, 30 de noviembre de 2015

Hacia un mundo sin dinero: Visa, MasterCard, American Express y la amenaza de los nuevos jugadores

Desde que en 1958 American Express emitió la primera tarjeta ampliamente aceptada, la tarjeta de crédito se ha convertido en un medio de pago muy habitual en nuestros días. Se estima que la industria procesó pagos por 4 billones de dólares en 2014 sólo en Estados Unidos. En el informe Nilson con datos de 2013, las principales tarjetas empleadas en las transacciones globales y su cuota de mercado aparecen en la ilustración. Como vemos, Visa domina el mercado con casi un 50 % de cuota.


Fuente: The Nilson Special Report

Los participantes en el sistema de pago mediante tarjetas de crédito son los siguientes:
  • Usuario de la tarjeta: Hay dos tipos de usuarios, los que pagan la totalidad del extracto de la tarjeta antes de que devengue intereses (60 % de los usuarios) y los que pagan sólo una parte del extracto, devengando el resto intereses. Según datos de la Reserva Federal citados aquí, el hogar medio americano tiene una deuda en sus tarjetas de crédito de 7.529 $. Sin embargo, cuando se toman en consideración sólo los hogares que tienen deudas en sus tarjetas de crédito, la cantidad asciende a 16.140 $. La deuda de las tarjetas de crédito constituye la tercera mayor deuda en los hogares, sólo por detrás de la hipoteca (155.361 $) y los préstamos para estudios (31.946 $).
  • Vendedor: La persona que vende bienes o servicios al usuario de la tarjeta, aceptando ésta como medio de pago. El vendedor también envía información de la tarjeta y pide autorización para el pago a la entidad emisora.
  • Entidad gestora: Es responsable de recibir las solicitudes de autorización de pago del vendedor y enviarlas a la entidad emisora a través de los canales apropiados. Posteriormente transmite la respuesta de la entidad emisora al comerciante.
  • Procesador del servicio: Esta entidad a veces depende de la entidad de gestión. Proporciona un dispositivo que permite a los comerciantes aceptar tarjetas de crédito así como enviar detalles del pago a la red de tarjetas de crédito.
  • Red de tarjetas de crédito: Estas entidades operan las redes que procesan los pagos mediante tarjetas de crédito en todo el mundo y regulan las tasas de intercambio. Visa, MasterCard, Discover y American Express son ejemplos de estas redes. En el proceso de transacción, una red de tarjetas de crédito recibe los detalles del pago con tarjeta de la entidad gestora. Transmite la solicitud de autorización de pago a la entidad emisora y envía la respuesta del banco emisor al procesador del servicio.
  • Entidad emisora: Es la institución financiera que emite la tarjeta de crédito implicada en la transacción. Recibe la solicitud de autorización de pago de la red de tarjetas de crédito y aprueba o rechaza la transacción.
El proceso de pago con tarjeta lleva de 2 a 3 segundos y puede descomponerse en cuatro etapas. Las dos primeras, autorización y autentificación, están representadas en la ilustración siguiente.




Las dos últimas etapas, compensación y liquidación, se muestran en la siguiente imagen.

 


La industria de las tarjetas de crédito es muy vulnerable a la aparición de nuevas tecnologías y los retos a los que se enfrenta, en opinión de Darshana Pai, son los siguientes:

1. Sacar partido del poder de los datos. Las compañías de tarjetas de crédito no sólo realizan transacciones, sino que recogen una gran cantidad de datos sobre los consumidores. Conocen nuestras preferencias, elecciones, ingresos y gastos. El siguiente paso es crear ofertas personalizadas para segmentos específicos de clientes. MasterCard aprovecha el Big Data para proporcionar informes, predicciones e información a los vendedores, y para predecir fraudes.

2. Ascenso de nuevos medios de pago (sin contacto, bio, móvil). Si se cumplen las previsiones, en 2015 las transacciones móviles habrán alcanzado un volumen de un billón de dólares y los dispositivos móviles supondrán dos tercios de todas las compras. El pago móvil y digital está presenciando la entrada de muchos jugadores que no pertenecen a la banca, como Apple, Google, Verizon, Amazon, Facebook, etc. Apple Pay consiguió que más de un millón de usuarios activasen sus tarjetas de crédito en las primeras 72 horas posteriores a su lanzamiento. Google está aumentando la demanda de su aplicación Wallet mediante la entrega de cupones y promociones a determinados compradores. MasterCard y Zwipe introdujeron una tarjeta de crédito con un sensor de huella dactilar que permitiría a los clientes hacer pagos utilizando un dedo. Con tantas innovaciones, la pregunta clave es cuántas compañías pueden proporcionar una experiencia distinta al usuario final.

3. Realidad aumentada o dispositivos vestibles son la próxima experiencia del cliente. Algunos bancos han llevado la experiencia digital a otro nivel, al dar opción a sus clientes de pagar las facturas de la tarjeta de crédito con una pulsera inteligente. Otros bancos están lanzando aplicaciones de banca móvil con realidad aumentada (visión a través de un dispositivo tecnológico de un entorno físico del mundo real, cuyos elementos se combinan con elementos virtuales para la creación de una realidad mixta en tiempo real), lo que permitiría a los clientes comprobar los balances de la tarjeta de crédito, hacer pagos y localizar las sucursales más cercanas. Aunque estas tecnologías están en una etapa inicial, el pago con el teléfono móvil es ya muy común.

4. Conectando el mundo con botones invisibles mediante el Internet de las Cosas. De acuerdo con Gartner, en el futuro habrá más cosas que personas conectadas a internet, con más de 26 mil millones de dispositivos conectados en 2020. Tu iWatch podría decirle a tu teléfono que pagase la factura de tu tarjeta de crédito porque tu calendario de Google sabría la fecha de pago, todo sin intervención humana. Ese es el poder del Internet de las Cosas, que si se usa eficazmente puede cambiar las reglas del juego en la industria de las tarjetas de crédito.

5. Modernizando el panorama de las aplicaciones para la adopción más rápida de un mercado en evolución. Hoy la modernización de aplicaciones heredadas tiene que hacerse a mayor velocidad para que sean ágiles la adopción de cambios en las dinámicas del mercado y conseguir una optimización de costes. Un número cada vez mayor de compañías están moviendo sus aplicaciones de pago a soluciones móviles en la nube.

Como vimos en la primera imagen, las compañías que dominan el mercado de las tarjetas de crédito son Visa (NYSE:V), MasterCard (NYSE:MA), la china UnionPay (que hasta donde yo sé no cotiza en ninguna bolsa occidental) y American Express (NYSE:AXP). Por centrarnos en las tres compañías cotizadas, sus modelos de negocio difieren entre American Express, por un lado, y Visa y MasterCard, por el otro.

American Express es una entidad de crédito que opera en lo que se denomina una red de lazo cerrado, puesto que es la compañía que emite la tarjeta y otorga el crédito a los clientes, además de procesar las comisiones generadas en las compras realizadas con tarjeta. Como consecuencia de ello, American Express tiene un montón de datos de los usuarios y puede utilizarlos para crear ofertas específicas que tiendan a dirigirlos hacia las tiendas que aceptan sus tarjetas. La tarjeta de American Express es aceptada en menor número de comercios que Visa y MasterCard. Esto lo compensa cargando una comisión mayor al vendedor y mayores comisiones anuales al usuario (por ejemplo, 450 $ por la tarjeta platino). Los clientes son más acaudalados y su gasto promedio es mayor. 

Sin embargo, Visa y MasterCard son empresas de tecnología y operan en sistemas de lazo abierto, que es la forma técnica de decir que simplemente procesan los pagos. A pesar de que existen en el mundo millones de tarjetas con sus logotipos, ni Visa ni MasterCard emiten las tarjetas ni conceden los créditos. De esta forma no van a verse atrapadas en ninguno de los problemas asociados al crédito, como retrasos o impagos, y lo que cobran como comisiones es un porcentaje menor. Fundamentalmente persiguen aumentar el volumen abriendo las redes tanto como sea posible, puesto que cuanto mayor sea el número de transacciones, mayor es la cantidad de comisiones.

Aunque las fronteras entre los dos modelos se han difuminado con los años (American Express comenzó a licenciar su tarjeta a otros bancos emisores, como Bank of America), esas diferencias en el modelo de negocio explican que American Express tenga menos tarjetas en circulación (53 millones en 2014, frente a 285 millones Visa y 178 millones MasterCard) y pese a ello consiga mayores ingresos. Sin embargo, el crecimiento anual de los ingresos en los últimos cinco años ha sido casi el doble en el caso de Visa (12.94 %) y MasterCard (13.19 %) que el de American Express (6.94 %).


El beneficio neto de las compañías mostraba inicialmente unas diferencias marcadas, pero el crecimiento de Visa y MasterCard ha sido muy rápido. De hecho, Visa está cerca de alcanzar el beneficio neto de American Express.



Las tres compañías abonan dividendo, pero su rentabilidad no es alta y, a cambio, el payout es muy bajo. American Express ofrece en la actualidad una rentabilidad del 1.61 %, paga poco más del 21 % de sus beneficios y lleva aumentando sus dividendos los últimos 4 años, por lo que no forma parte de la lista CCC.

Visa, con una historia más corta pues salió a cotizar en 2008, tiene una rentabilidad del 0.70 %, su payout es del 18 % y lleva 7 años aumentando dividendos a una tasa anual del 38 % (30 % en los últimos cinco años). Es la única compañía de las tres que está incluida en la lista CCC (categoría "Challenger").



MasterCard, cotizada desde el año 2006, ofrece una rentabilidad del 0.65 %, su payout es del 19 % y lleva 4 años aumentando su dividendo, por lo que no está incluida en la lista CCC.


En cuanto a la seguridad del dividendo, las tres compañías pagan una cantidad anual por ese concepto que es muy inferior al flujo de caja libre. American Express paga como dividendo algo menos del 11 % de su flujo de caja libre.



Visa también puede pagar holgadamente su dividendo, inferior al 16 % de su flujo de caja libre.



Finalmente, MasterCard presenta la misma facilidad para recompensar al accionista con el dinero que le queda después de satisfacer sus gastos de capital.




En cuanto a la valoración, Morningstar considera que cada uno de estos valores está en diferente posición. American Express tiene 4 estrellas (infravalorada), MasterCard tiene 3 estrellas (bien valorada) y Visa tiene 2 estrellas (sobrevalorada). Esa impresión es la misma que uno obtiene cuando revisa las imágenes de FastGraphs. American Express parece infravalorada, aunque la pendiente de crecimiento de sus beneficios parece algo aplanada. Su rentabilidad por dividendo es en la actualidad un 15 % superior al promedio de los últimos cinco años y si aplicamos la escala de David Van Knapp obtendría una puntuación de 4.25 (infravalorada).


Visa muestra una impresionante e ininterrumpida pendiente positiva en el crecimiento de sus beneficios, pero la acción parece estar ahora mismo algo sobrevalorada. Su rentabilidad es un 14 % inferior a su media de los últimos cinco años y la puntuación que alcanza en la escala de Van Knapp es 1.5 (sobrevalorada).



MasterCard muestra la misma pendiente que Visa pero su valoración parece algo más ajustada. Escala Van Knapp 2.75 (bien valorada). 



En definitiva, Visa y MasterCard son empresas de alto crecimiento y eso se refleja en el precio que hay que pagar por ellas (PER exigente en ambos casos con valores cercanos a 30). Con un modelo de negocio distinto, lo que se refleja en su mayor deuda si se compara con la inexistente de Visa y la muy baja de MasterCard, American Express parece mejor valorada, reflejando en su precio el crecimiento más lento de la compañía. El futuro parece más prometedor para MasterCard y Visa, especialmente si ésta es capaz de integrar la adquisición de Visa Europa, pero este no parece el mejor momento para comprarlas. Las seguiremos atentamente por si presentan un retroceso que coincida con nuestra liquidez y nos permita incorporarnos al valor.

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