sábado, 5 de noviembre de 2016

Amgen puede revalorizarse un 16 % anual hasta 2019

AMGen (Applied Mollecular Genetics Inc) se fundó en 1980 en Thousand Oaks, California, con una plantilla de tres personas y ocupando un edificio compartido. En los primeros tres años, los científicos de AMGen intentaron muchas cosas: crearon organismos para extraer petróleo de la pizarra, trataron de que los pollos creciesen más rápido, desarrollaron productos químicos, clonaron la luciferasa (la fuente de luz de las luciérnagas) y crearon un proceso para producir tinción de índigo en las bacterias E. coli. Finalmente, la compañía se centró en tratar y curar enfermedades.




Ahora que la compañía, el sector salud y la bolsa en general han caído, es el momento de ver si su cotización actual resulta atractiva.

La empresa

Amgen descubre, desarrolla, fabrica y suministra tratamientos médicos en todo el mundo, aunque su mercado principal es Estados Unidos, responsable de casi el 80 % de sus ventas.

Amgen ofrece productos para el tratamiento de enfermedades en las áreas de oncología/hematología, cardiovascular, inflamación, salud de los huesos, nefrología y neurociencia. Los principales productos de la compañía son los que aparecen en el gráfico siguiente.


Enbrel (etanercept) fue lanzado al mercado en 1998 y tiene indicaciones aprobadas para el tratamiento de pacientes con artritis reumatoide activa moderada a severa, psoriasis en placas crónica moderada o severa con indicación de tratamiento sistémico o fototerapia o artritis psoriásica activa. Su patente, dependiendo de las indicaciones, finaliza entre 2019 y 2029, aunque la FDA acaba de ampliar este mes sus indicaciones a niños con psoriasis en placas crónica moderada o severa (primer y único fármaco sistémico aprobado para esta indicación).

Neulasta (pegfilgrastim) fue lanzado al mercado en 2002 y tiene la indicación de ayudar a prevenir la aparición de infecciones en pacientes diagnosticados de cáncer (de estirpe no mieloide) y que presentan leucopenia asociada a la quimioterapia. Su patente terminó en Europa en 2015.

Aranesp (darbepoetina alfa) comenzó a comercializarse en 2001 para el tratamiento de la anemia asociada a la enfermedad renal crónica en pacientes con o sin diálisis. También está indicado en el tratamiento de la anemia asociada a la supresión de la médula ósea debida a quimioterapia (cánceres no mieloides) y cuando la quimioterapia va a ser utilizada al menos dos meses después del inicio de tratamiento con Aranesp. Su patente terminó en Europa en 2014, pero en Estados Unidos tiene validez hasta 2024.

Epogen (epoetina alfa) fue comercializado en 1989 para el tratamiento de la anemia asociada a la enfermedad renal crónica en diálisis con el objetivo de disminuir la transfusión de sangre. Epogen compite con Aranesp en pacientes con diálisis. Su patente ya finalizó en todo el mundo.

Sensipar (cinacalcet, Estados Unidos) / Mimpara (cinacalcet, Europa) fue lanzado al mercado en 2004 para el tratamiento del hiperparatiroidismo secundario en pacientes con enfermedad renal crónica sometidos a diálisis. Su patente terminó en Europa en 2015 y finalizará en Estados Unidos en diciembre de 2016 y marzo de 2018.

Xgeva (denosumab) fue comercializado en Estados Unidos en 2010 para la prevención de problemas esqueléticos en pacientes con metástasis óseas de tumores sólidos. No está indicado para la prevención de problemas esqueléticos en pacientes con mieloma múltiple. Su patente finaliza en Estados Unidos entre 2017 y 2025. En Europa se lanzó en 2011 con la misma indicación y su patente finaliza entre 2017 y 2022.

Prolia (denosumab) fue comercializado en Estados Unidos y Europa en 2010. Contiene el mismo principio activo que Xgeva pero está aprobado para otras indicaciones, pacientes, dosis y frecuencia de administración. Se utiliza sobre todo para el tratamiento de mujeres postmenopáusicas con osteoporosis y alto riesgo de fractura.

Neupogen (filgrastim) fue lanzado al mercado en 1991 y utilizado con la indicación de reducir la probabilidad de infección en pacientes diagnosticados de cáncer (no mieloide) y que presentan leucopenia asociada a la quimioterapia. Su patente ya caducó.

Dentro del apartado de otros productos comercializados por Amgen se encuentran Vectibix (panitumumab), un anticuerpo monoclonal; Nplate (romiplostim), utilizado para aumentar el número de plaquetas; Kyprolis (carfilzomib), para el tratamiento del mieloma múltiple y el cáncer de pulmón de células pequeñas; BLINCYTO (binatumomab), para el tratamiento de pacientes con leucemia linfoblástica aguda de precursores de células B; y otros como Repatha (evolocumab), Corlanor (ivabradine) e IMLYGIC (talimogene laherparepvec). Después de semejante catarata de nombres estamos agotados, por algo nos resistimos a analizar compañías farmacéuticas. Vamos ahora a los números que, en comparación, parecen incluso menos hostiles.


La cuenta de pérdidas y ganancias de la empresa

En los últimos cinco años, los ingresos de Amgen han crecido a un ritmo anual del 8,58 %. En cambio, el beneficio de explotación ha crecido a un ritmo del 18,39 % anual en el mismo período de tiempo, debido a una importante contención de los gastos de explotación, que se han mantenido planos (apenas 0,34 % anual). El beneficio neto ha crecido algo menos que el beneficio de explotación, un no desdeñable 17,16 % anual en los últimos cinco años, debido a que la provisión para impuestos aumentó un 143 % en el último ejercicio. os impuestos crecieron un 22 % anual), con una mejora del margen neto de casi un 6 % anual.

El número de acciones de la compañía se ha reducido a un ritmo de un 4,84 % anual en los últimos diez años (4,51 % anual en cinco años), al pasar de 1.258 a 766 millones de acciones (fuente: Morningstar). Eso supone una reducción total de más de un 39 % en ese período de tiempo.

La división entre el beneficio neto y el número de acciones da lugar al beneficio por acción, que ha aumentado a un ritmo de 22 % anual en los últimos cinco años. Como Amgen comenzó a pagar su dividendo en el año 2011 y en ese ejercicio sólo realizó dos pagos trimestrales, para calcular el incremento anual del dividendo vamos a tener en cuenta el período comprendido entre los años 2012 y 2015. En ese plazo el incremento anual ha sido de un 29 %.

Amgen se ha podido permitir un crecimiento de los dividendos sensiblemente mayor que el crecimiento de los beneficios, dado que partía de un payout sobre el beneficio por acción de un 26 % en 2012, siendo de un 35 % en 2015.

Sin embargo, hasta aquí tenemos una idea del pasado de la compañía y a nosotros lo que nos interesa es el futuro. La previsión de beneficios de la empresa en los próximos años aparece en la siguiente imagen de FastGraphs.



Un 11 % de crecimiento de los beneficios en 2016 y un 9 % en 2017 son las previsiones de los analistas. Ahora bien, ¿cuánto de fiables son las previsiones? En el caso de Amgen, mucho, pues los beneficios anunciados por la empresa no decepcionaron ni las previsiones realizadas con un año ni con dos años de antelación. Es más, batieron las previsiones realizadas con un año de antelación en un 20 % de las ocasiones.





La prueba del euro


¿En cuánto dinero es capaz de convertir la empresa un dólar que invierte? Para poder decir que la empresa crea valor para el accionista, al menos debería convertir un dólar en algo más que un dólar. Cada dólar que pide prestado a sus accionistas (fondos propios) o a los bonistas (deuda) tiene un coste, el coste medio ponderado del capital (weighted average cost of capital, WACC), que depende de la proporción de dinero que solicita a unos o a otros. El dinero en el que convierte la inversión se mide por el retorno sobre el capital invertido (return on invested capital, ROIC). Cuanto mayor sea la diferencia entre WACC y ROIC mayor valor crea la empresa para el accionista.

Como vemos en la imagen anterior, la diferencia entre ROIC y WACC es amplia, pues Amgen paga el dinero con el que se financia a un tipo de interés del 9,28 % y obtiene una rentabilidad sobre el capital invertido de un 25,58 %.

La retribución al accionista

Nuestra estrategia de inversión se basa en comprar acciones que no sólo abonan dividendos, sino que los aumentan cada año. En estos momentos la rentabilidad que ofrece Amgen no está nada mal, pues es de un 3 %. Además, Amgen lleva aumentando sus dividendos de forma ininterrumpida desde que en el año 2011 comenzó a abonarlos. No es una historia muy larga pero, como vemos en el gráfico, no sólo lo ha aumentado anualmente casi un 30 %, sino que se prevé que en 2016 y 2017 lo aumente un 26,5 y un 15 %, respectivamente.

Más que si el dividendo está bien cubierto por el beneficio por acción, nos interesa saber si está bien cubierto por el flujo de caja libre. ¿Recordamos lo que decía Rapapport sobre que el dinero es un hecho, pero el beneficio es una opinión? Pues sí, Amgen tiene flujo de caja libre para pagar de sobra los dividendos que abona.

Ni siquiera llega al 30 %, ¿cómo te quedas? Pero es que en este mundo de recompra de acciones en el que muchas empresas tienen que endeudarse para comprar sus acciones (y muchas veces a precios que van a tardar tiempo en volver a ver), aquí tenemos a Amgen, con un flujo de caja libre para pagar sobradamente, al menos desde 2012, el dividendo y las recompras de acciones.

Deuda y calificación crediticia

La deuda total de Amgen (deuda corriente más deuda de largo plazo) es superior a sus fondos propios, manteniendo una relación que no nos gusta a primera vista.

Sin embargo, Amgen tiene una posición de liquidez y equivalentes superior a 31.000 millones de dólares, por lo que su deuda neta (deuda total menos liquidez y equivalentes) es en el informe anual de 2015 de sólo 174 millones de dólares, o un 0,62 % de sus fondos propios.


Standard & Poors otorga una calificación AA- a la deuda emitida por la empresa, mientras Moody's la califica como Baa1, Fitch como BBB y Morningstar como A, lo que indica la baja probabilidad de que la empresa incurra en un impago.

No parece que Amgen tenga problemas de liquidez a corto ni a largo plazo y gana dinero suficiente para afrontar su deuda.

Valoración

Cuando vemos el gráfico de FastGraphs incluyendo el precio, tenemos una idea de la valoración de la compañía. En estos momentos el precio de Amgen, tras su descenso, está en zona de infravaloración. Cotiza a un P/E de11,9, por debajo de lo que está justificado por sus beneficios y por su crecimiento. Creciendo en los últimos 12 años a una tasa de 12,1 % anual, no estaría justificado pagar más de un P/E 15. 



¿Puede bajar más? Por supuesto, pero a largo plazo (y nuestra estrategia de inversión es a largo plazo) una inversión realizada en este momento tendría grandes probabilidades de ir bien. Un 16,68 % anual hasta 2019 estima FastGraphs.




Morningstar le otorga la máxima puntuación, cinco estrellas, y en la escala de David Van Knapp obtiene un 4,75, una puntuación que no recuerdo haber visto.




Conclusión

Amgen es una empresa que pertenece al sector biofarmacéutico, golpeado por las turbulencias políticas. Para el valor, no se sabe si es peor que gane Trump (malo para casi cualquier cosa) o Clinton (con su amenaza de revisar el alto precio al que las compañías venden sus fármacos). Amgen comenzó a pagar dividendo en el año 2011 y lleva 5 años aumentándolo a un ritmo de casi un 30 % anual, con una rentabilidad en estos momentos del 3 %. La deuda total es alta, pero la deuda neta es muy baja y las empresas de calificación crediticia consideran que la probabilidad de impago es muy baja. Después de haber estado cotizando a 175 $ hace poco más de un mes, el descenso de casi un 23 % hasta los 135 $ actuales (mínimos de 52 semanas) coloca a la compañía en un precio muy interesante para entrar en el valor. Lástima que sea justo en el momento en el que nosotros no tenemos liquidez para ello.

Nota: No soy un profesional de las finanzas y todo lo que está expresado aquí son las opiniones de un diletante basadas en las cifras de la empresa. En ningún caso se deben tomar como una recomendación de compra, venta o mantenimiento del valor. Antes de invertir tu dinero, investiga por ti mismo o ponte en manos de profesionales.

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